1. La obligación que casi nadie conoce
El artículo 4 del Reglamento (UE) 2024/1689 obliga a proveedores y responsables del despliegue de sistemas de IA a garantizar un nivel suficiente de alfabetización en materia de IA entre el personal que se encarga de su funcionamiento y utilización, teniendo en cuenta sus conocimientos, su formación y el contexto de uso.
Dos cosas que conviene tener claras:
- Se aplica desde el 2 de febrero de 2025. No es una obligación futura: es una de las primeras que entró en vigor, junto con las prácticas prohibidas.
- Alcanza a casi cualquier empresa que use IA en su operativa, no solo a quien la desarrolla. Si tu equipo usa un asistente para redactar, clasificar o resumir, estás dentro.
La norma no fija un temario ni un número de horas, y ahí está la trampa: «suficiente» se juzga según el contexto de uso. Una formación genérica de dos horas sobre qué es la IA difícilmente lo es para quien toma decisiones con ella todos los días. Por eso la formación se plantea por perfil y sobre los sistemas que de verdad se usan.
El calendario completo del Reglamento y el detalle de cada nivel de riesgo están en cumplimiento normativo en IA, que mantenemos actualizada cada vez que cambia la norma.
2. Qué resolvemos exactamente
- «Compramos las licencias y casi nadie las usa.» El caso más caro: la herramienta está pagada y el proceso sigue igual.
- «Cada uno la usa a su manera y algunos meten datos que no deberían.» Sin criterio común, el riesgo entra por la puerta de al lado.
- «El equipo se cree todo lo que le contesta.» O lo contrario: no se fía de nada y no la usa. Las dos vienen de no entender cómo falla.
- «Nos han dicho que hay una obligación de formación y no sabemos si la cumplimos.» Normalmente no, y casi nunca hay registro de nada.
3. Cómo es la formación
- Sobre vuestros procesos, no sobre ejemplos de manual. Los ejercicios se construyen con documentos, correos y casos reales de la empresa —anonimizados si hace falta—. Es la diferencia entre entender la idea y saber aplicarla el lunes.
- Por perfil. Dirección, mandos y equipo operativo necesitan cosas distintas, y mezclarlos en la misma sesión garantiza que se aburra la mitad de la sala.
- Con las herramientas que vais a usar, con sus límites reales y su configuración de privacidad, no con una demo de algo que no habéis comprado.
- Insistiendo en cómo falla. Dónde inventa, por qué suena igual de seguro cuando acierta que cuando se equivoca, y qué hay que verificar siempre. Es la parte que convierte a un usuario en alguien que puede usarla sin supervisión.
- Con registro de asistencia y contenidos. Sin papel no hay forma de acreditar nada, y el artículo 4 se demuestra o no se cumple.
4. Qué se lleva cada perfil
Equipo operativo
Usan un asistente para redactar y resumir, cada uno como le parece. Nadie sabe qué se puede pegar en el chat y qué no, ni cuándo hay que verificar.
Criterio común, límites claros sobre datos, y práctica sobre sus propios documentos.
Mandos intermedios
Les piden decidir qué se automatiza y qué no, sin haberlo visto funcionar nunca. Se decide por intuición, y suele elegirse el proceso más vistoso en vez del más repetitivo.
Criterio para reconocer un buen candidato y para exigir la medición del punto de partida.
Dirección
Tiene que aprobar inversión y asumir la responsabilidad legal del uso. Sin entender dónde falla la tecnología, o se compra todo o no se compra nada.
Qué obligaciones le alcanzan, cómo se mide el retorno y qué preguntas hacerle a un proveedor.
5. Qué necesitas tener antes de empezar
- Saber qué herramientas usa el equipo hoy, incluidas las que nadie ha aprobado. Esa lista suele ser la parte más reveladora de la preparación.
- Material real que podamos usar en los ejercicios, aunque haya que anonimizarlo.
- Tiempo protegido. Una formación interrumpida por la operativa no es una formación.
- Una política de uso, aunque sea de una página. Si no existe, la escribimos como parte del trabajo: formar sin decir qué está permitido deja el trabajo a medias.
6. Cuándo NO es la solución
- Se busca solo el certificado. Una sesión genérica para tener el papel probablemente no cumple el criterio de «suficiente» del artículo 4, que se juzga por el contexto de uso. Sale caro dos veces.
- El problema es el proceso, no las personas. Si el proceso está roto, formar al equipo para ejecutarlo mejor no lo arregla. Primero el diagnóstico.
- Todavía no hay nada que usar. Formar sobre herramientas que la empresa aún no ha decidido implantar se olvida antes de que lleguen.
7. Cómo se mide
Una formación se mide mal si solo se cuenta quién asistió. Lo que miramos:
- Uso real de las herramientas semanas después, no el día siguiente.
- Horas ahorradas en las tareas donde el equipo ha empezado a aplicarlo.
- Incidentes evitados: datos que ya no se pegan donde no deben.
- Registro documental disponible para acreditar el cumplimiento del artículo 4 si alguien lo pide.
Aviso: esta página tiene finalidad informativa; no constituye asesoramiento jurídico ni una garantía de resultados. Las cifras citadas son rangos habituales en proyectos reales, no compromisos contractuales, y dependen del alcance y del punto de partida de cada empresa.
8. Preguntas frecuentes
¿Es obligatoria la formación en inteligencia artificial para las empresas?
El artículo 4 del Reglamento (UE) 2024/1689 obliga a proveedores y responsables del despliegue a garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA entre el personal que se encarga del funcionamiento y la utilización de estos sistemas, teniendo en cuenta sus conocimientos, su formación y el contexto de uso. Se aplica desde el 2 de febrero de 2025 y alcanza a casi cualquier empresa que use IA en su operativa, no solo a quien la desarrolla.
¿A quién hay que formar exactamente?
Al personal que se encarga del funcionamiento y la utilización de los sistemas de IA. En la práctica eso incluye a quien los usa a diario, a quien decide dónde se aplican y a quien responde de su uso. Por eso la formación se plantea por perfil: dirección, mandos y equipo operativo necesitan cosas distintas, y meterlos en la misma sesión garantiza que se aburra la mitad de la sala.
¿Cuánto dura y cómo se imparte?
Depende del perfil y del punto de partida. Las sesiones para equipo operativo son cortas y muy prácticas, con ejercicios sobre documentos reales de la empresa; las de dirección son más breves y se centran en obligaciones, criterio de inversión y qué preguntar a un proveedor. Se puede impartir presencial o en remoto, y en varias sesiones cortas mejor que en una jornada larga: la retención es sensiblemente mayor.
¿Sirve para acreditar el cumplimiento del artículo 4?
Entregamos registro de asistencia y de contenidos impartidos, que es lo que permite demostrar que se ha hecho algo y qué. Ahora bien, la norma no fija temario ni horas: «suficiente» se juzga según el contexto de uso, así que nadie puede garantizarte de antemano que una formación concreta baste para tu caso. Lo que sí podemos decir es que una sesión genérica de dos horas difícilmente lo será para quien decide con IA todos los días. Esto es información general y no asesoramiento jurídico.
¿En qué se diferencia de un curso genérico de IA?
En que los ejercicios se construyen con vuestros documentos, vuestros correos y vuestros casos, y en que se dedica tiempo a cómo falla la herramienta: dónde inventa, por qué suena igual de segura cuando acierta que cuando se equivoca, y qué hay que verificar siempre. Un curso genérico explica qué es un modelo de lenguaje; este busca que el lunes alguien haga su trabajo distinto.
¿Y si el equipo ya usa IA por su cuenta sin que lo sepamos?
Es lo más habitual, y saberlo es parte de la preparación. La lista de herramientas que el equipo usa sin aprobación suele ser la parte más reveladora del trabajo previo, y normalmente destapa datos de empresa circulando por servicios que nadie ha revisado. Formar sin fijar antes qué está permitido deja el trabajo a medias, así que si no existe una política de uso, la escribimos como parte del proyecto.
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